domingo, 3 de mayo de 2009
Nos llega vía el poeta Carlos López Beltrán
El planteamiento general coincide por completo con el nuestro, la blog lo dice, poco a poco, desde su inicio hace más de una semana. Pero la conclusión final de este tipo de camisa azul que arriba ves ya es harto discutible.
Recuerden: la primera fase ante una verdad contundente sobre la muerte propia es "denegarla", "negar que sea posible", decir "no, es un invento de alguien". Hasta ahí es donde llega este reportaje, hasta la fase uno, luego viene el reconocimiento, a continuación la desesperaciòn y al final la resignación. Este amigo del videoclip cree o deja creer que todo fue una puesta teatral del gobierno. No han leído bien a Foucault, todavía andan en Baudrillard y Bordieu quienes emiten este enunciado sobre la Megamedia. El poder que gobierna no gobierna con fantasmas, gobierna con poder sobre lo real, poder realmente existente. Esta eficacia burocrática para contrarrestar la Megamedia sin que se vean muertos en la calle ni cosas de veras trágicas como de película de Spielberg, cuenta mucho en el orden global para cómo sea juzgado a la larga el gobierno, tanto el de esta ciudad como el del país. Y ambos actúan de acuerdo al principio de la realidad. Por ello, la primera reacción general es de felicitación porque ya hacen lo que se dice que hay que hacer, y lo hacen por vez primera como está ocurriendo. Situación que vuelve excepcional todo lo que sucede en la gran ciudad de México, que, hasta ahora, ahí la lleva, asustada pero con mucha calma.
También cuando comenzó, igual de enigmática y con pocos casos manifiestos, lo de la infección por el virus del sida, de lo primerito que se dijo del lado izquierdista y que se creyó como verdad última y única por mucha gente es que todo era una mentira de Ronald Reagan para engañar al proletariado de todos lados, así como dice, sin explicar bien por qué, el sujeto que se queda con la boba conclusión del final del reportaje, un tipete que habla sin saber mucho sobre virus, pero especulando mucho con el librito de Maquiavelo que guarda en el escritorio y que consulta antes de ir al café donde con sus cuates izquierdistas resuelve los problemas del proletariado mediante la dictadura real del pobre-tarado.
Lo de los ricos que son felices y sanos y los pobres que se joden y se mueren de enfermedad es un relato fabuloso, más cerca de Cachirulo el dualista en moral, que de estudiantes de universidad --suponemos que es por culpa de la ideología nebulosa de Bordieu que aún permea entre la gente de buena voluntad que choca con el izquierdismo dentro del izquierdismo, como decía don José Revueltas, por su mera pureza revolucionaria. El documental inglés que ya incluimos en una entrada anterior de esta blog plantea una idea igual de fuerte en sentido contrario, cuando se revisa por números la gente que sobrevive una epidemia, la gente pobre y la gente rica aportan cantidades equivalentes. Cosa de números, no de opinión.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario