"Sigue, sigue, no pares... Sigue, sigue, no pares... No pares, no pares... Dale, vaquero, dale..."
Resuena una como voz de fábula en la cabeza del M de esta historia y lo reactiva. Peor que virus. Se le prende la escritura creyendo que le habla la Virgen de Guadalupe -- ¡bonito pretexto! Le dan como ganas, al muy loco, de ponerle su nalgadita a la emperatriz de América y luego soltarle su salivazo porno de cariño lubricante.
--¡No mames, le decimos! Todavía estamos en Memelucan del papá del Vaticano. Se te puede armar un pedo de esos que luego no se aguantan ni por quien se los echa.

Pero no nos hace mucho caso. Ya está escribiendo de nuevo. El ente M en cuestión.
Ya funciona otra vez la máquina textual. Aunque se acabó la Megademia que todo lo puso en acción. Nunca falta por qué armarla de tos.
Nueva imagen de blog, nuevo tema de reportaje, nuevos desastres que contar, con más comerciales de chela y el mismo aburrimiento de siempre...

¿Para qué parar de escribir? Mejor seguir hasta donde se pueda, en el buen plan de llegar hasta el día del juicio final. A fin de distraernos de la imposibilidad de alcanzar el soneto o la novela perfectos, la literatura de gran premio y la gloria de las letras y las musas, con periodismo de blog con estilo y apariencia pesimistas.
Mas con su debida sal y pimienta...
Seguiremos informando.
Ea ea. No se dejen de tutear, crea confianza.

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