
Pero no dicen que paren de circular los automóviles, ni siquiera en domingo.
Según plantea el poeta Gonzalo Martré, el mexicano es un ser que se pone muy bravo si le tocan tres cosas: las nalgas (aunque el listo de Tunick ya vio que se las dieran 18 mil gentes mensas una vez), el coche y su Virgencita de Guadalupe (y ya murió el Ratoncito Macías, qepd).
Es raro todavía, por estos rumbos, el izquierdista políticamente correcto que no tenga siquiera un carrito tipo bocho mediochocadocarcachón. Porque en esta gran ciudad: el sin carro es un borrado.
Recuerden el lema de los que nos iban a tener sonriendo de por vida si ganaba el reyesito lopesitos:
¡PRIMERO, LOS POBRES CON SU CARRITO BIEN LAVADITO!
¡YA LUEGO, CUANDO YO DIGA: LOS RICOS CON SU MUGRE "METRO".
je je je

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