domingo, 3 de mayo de 2009

Paracuat = La Carta Robada


¿Quieres el hilo que junta la madeja más gorda y compleja, la más cerca de la realidad?

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Si no entiendes algo bien, haz preguntas en esta blog. Para eso estamos desde hace diez días.

En esta Megademia por A(H1V1) --digámosle por su nombre. Este virus está más cerca de los robots de la Guerra de las Galaxias que de los cuinos de las carnitas michoacanas. Relean su Frans Fanon, caras pálidas. Y su forma de matar seres humanos son como las del sida, por ejemplo; pero esta vez entra por la nariz y por respirar, no por la sangre ni por la comida. En esta mutación, la muerte que causa este nuevo virus acelerado en algún laboratorio, nos entra por el aparato respiratorio. Contra él hay que tomar las medidas que protejan a este sistema del organismo humano. Comemos durante unas cuatro horas de cada día. Respiramos sin parar todo el tiempo. Dejar de respirar causa problemas de inmediato para el sistema entero.

Desde el punto de vista de Georges Bataille, respirar ya es un exceso de parte maldita. Respirar es una insolencia inaudita y sin igual en un mundo donde, en realidad, nada respira. Por eso, respirar y coger con voluntad reproductiva son erotismo absurdo, metaporno, transporno y con cosquillas, espasmos y gemidos de muerte. Muerte al final. La historia del ojo que ve la carta robada de la Megademia en que estamos haciendo este reportaje, la cosa, para seguir entendiéndola y tomar soluciones inteligentes e inteligibles es preguntar y saber más sobre esto...

PARACUAT
OJO: es el paradigma para pensar lo que pasa. No es la causa, ni la cura, ni el efecto, ni nada de eso. Es un objeto de estudio que permite ver el tamaño del desastre y ampliar el recuento de los daños. ¿De acuerdo?

La cadena del desastre comienza con el aceleramiento de virus en laboratorios para la guerra bacteriológica. De los que hacen las famosas armas de destrucción masiva. Esas armas son más que nada los virus, son lo que mejor funciona y lo más barato y en apariencia, sólo en apariencia, "fácil" de controlar, según la gente belicosa. En esos mismos laboratorios se producen o tratan de producir los antídotos o "drogas" que contrarrestan esa aceleración y sus efectos nocivos, mortales. En un mismo lugar se produce el mal y su cura. Luego, los separan y se arman las complicaciones.

Alguien empleo una de esas armas contra las plantas en Vietnam. Luego la emplearon comercialmente en muchos lugares del mundo, como un insecticida más de los muchos que creen entender y controlar. Y vieron que los resultados fueron nefastos para el organismo humano y no únicamente para las plantas, por culpa de su ignorancia y su belicosidad habían echado en el mundo algo que hace mucho daño a todo lo que respire. Pero más, mucho más, al organismo humano. Es un arma de guerra.

Un día los juegos de laboratorio de la guerra bacteriológica con armas de destrucción masiva se concentró en ver como enfermar de peste a toda una gran población enemiga. Mucha gente genio, dale que dale en cómo hacer que se mueran todos los malos del equpo contrario contra el que se guerrea sin parar en la gran teoría de la guerra. Que si le metemos esto, que si le sacamos, que le damos al doctor y puede que... Ya lo aceleraron, jefe. ¡Qué chido!

¡Achú!

Salud.

Tiempos antiguos. Ese día el que estornudó, digamos que por casualidad, por casualidad junto el jueguito con su resfriado, que el jueguito ya tenía que ver con los resfriados desde el principio, díganle que recuerde eso a don Leopoldo Mendivil.

Una casualidad juntó los alambres hace ya muchos años. No hay que preguntar más. De entonces para acá se aceleró el problema de la influenza. Que, como podemos ver ya ahora, los genios estos suelen controlar y detener con cierta eficacia. Si es verdad todo lo que parece que pasa ahora mismo en la ciudad.

Lo más malo para quienes vivimos aquí sigue siendo el esmog. Algo de lo que no se salva, si anda por aquí, ni el señor Burns de Los Simpsons.

Esta vez no hay sujeto humano que haya echado a andar la máquina de la Megademia. No se puede culpar a nadie en concreto. Ni persona física, ni persona moral, ni Estado nacional, ni terroristas, ni delictuosos, ni locos ignorantes. Tampoco fue Dios y mucho menos la Naturaleza, porque ninguno de los dos existen.

Fue, hasta cierto punto, la casualidad. Que es lo que manda sobre todo. La cabrona y caótica casualidad.

Pero, primero que nada, el "eslabón perdido" de este desastre está en esos productos químicos para la guerra bacteriológica como el napalm y el paraquat. Son productos que han dañado en forma grave el aparato respiratorio de los seres humanos en muchos lugares del mundo. En México, ojo, de modo especial. Se emplearon esos insecticidas hasta en la revolución verde del maíz que nos programan y dirigen siempre mentes algo agringaditas, que nos quieren de burros maiceros no sé por qué. "No me digas frijolero."

¿Cómo la ven?

Resuelto ese problema.

La causa de esta mutación del virus A(H1N1) es otro efecto de los desfoliadores empleados en la guerra bacteriológica de mediados del siglo pasado y que luego ingresaron de forma masiva al mercado global como insecticidas para la agricultura. Paracuat es un paradigma útil para la investigación crítica y el periodismo ético. Paracuat.

Mientras halla voluntad, medicina y velocidad de acción, nadie se debe morir si contrae la infección del A(H1N1). El hachazo viral tipo transformers cargados de la maldad y locura del Guasón a la neobatman, que nos puede caer como H silente sobre el sistema respiratorio, lo que produce en el organismo humano es una gripe del carajo, dura y recio. Fiebre alta, dolor relativo, riesgos de asfixia. Siete días del carajo, ya se sabe, si eres don Manuel el divino guía de amlo y sus 40 nicos; mil veces más del carajo si nada más tienes tu Ángel de la Ciudad de México, porque te pueden querer bajar la calentura acostándote un rato en la pista de hielo de Iztapalapa o darte nada más una asoleadita en la playita con arena del Zócalo, ojalá haya un dios que te proteja entonces, aunque dicen que no se mueren solamente los màs pobres, que, cuando hay megademia se puede morir hasta el papa nazi que vive en Roma.


Algo análogo ocurrió y ocurre con el virus que causa el sida. Pero, ésa ya es otra historia. Como para otra blog.

Lo que nos propusimos hacer de principio. Diagnosticar causas ciertas, sólidas. Resuelto está en todo lo que hay de información aquí para abajo en esta blog. No se necesita saber ni leer mucho más.

No es claro como un Manual de cine, porque es un texto sobre la neta. No hay novela. No hay ficción. La neta no se dice fácil. Menos cuando no somos Dios ni la divina garza de algo, sólo gente que piensa y escribe y estudia.

Ayudanos a mejorar y corregir esta información ya reunida y procesada, aunque no te la demos masticadita y predigerida con salivita y lechecita de tu mami. Somos la Chorcha Chillys Willys. Cuando lo leas en La Jornada o en el Scientific American ya habrán borrado hasta la saciedad nuestra huella enunciadora, bien que lo sabemos, somos contracultura, no resistencia boba, de esas que servían para calentar agua en unas parrillitas muy poco higiénicas, por cierto.

Seguiremos informando sobre la contingencia ambiental que aqueja a la gran ciudad de México. Y buscaremos medios alternativos para curar algo de lo que estos virus ya nos causan. Olvídense, eso sí, del camino tramposo y sin sentido de encontrar la vacuna. Eso sí es capitalismo salvaje. De lo que se trata es de controlar y erradicar de la tierra estos virus, sin que se guarde su copia o algo así como clon en un archivo más del infinito Pentágono de los EUA = dólar.

Va la tercerita...

(Damos aquí las debidas gracias a quienes producen las imágenes que empleamos, gente en efecto del mundo entero; y gracias a los tícheres Salvador Elizondo, Edgar Allan Poe, William Blake, Guy Rozat, Lacan, Derrida, Jorge Luis Borges, Carlos Amador Bedolla y Raúl Casamadrid por lo mucho que nos aportan. Lo que hace llegar Emmanuel Audelo no tiene precio. Al gran amigo Luis Fernando Aguilar Villanueva, por el honor de conversar así con él sobre filosofía política, a través de esta blog que quizá él ni idea tenga de que existió.)

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