¿Hasta dónde la ironía no deviene violencia simbólica agresiva? No es fácil determinarlo, cuando en efecto opera la ironía. Un alejamiento brechtiano vulgar, pues se logra sin saber de Brecht y su teoría del teatro. Desde allí se autojuzga esa intención en este texto, un gesto de tergiversación situacionista, de desvío del sentido. Para construir la metáfora que no regresa, pues se instala realmente en el porvenir del sentido, que es donde todo se entiende. No aquí exactamente. Pero sí con esto, en definitiva. Sin metafísica. Sin distracciones. Ya que de esta forma se reconstruye el reportaje en un sentido más amplio que el inicial, al devenir repaso de lo dicho, repaso de lo inscrito y escrito. Una descripción inusual de lo inusual, desde la predectibilidad inmediata de las blogs y su contenido usual. Lo público de lo privado, que si es privado de verdad, nada público suele tocar o afectar, lo esquiva, del mismo modo en que el torero esquiva la embestida del toro que él mismo ha convocado. Para manifestar el dominio de lo privado en tanto realidad de la comunicación, que, así, al saltar hacia afuera de esta situación de completez, toca lo público y lo afecta transgrediéndolo, en tanto lo saca del espectáculo que nos distrae de lo en verdad privado. Y así sucesivamente.
¿Hasta dónde la ironía no deviene violencia simbólica agresiva? No es fácil determinarlo, cuando en efecto opera la ironía. Un alejamiento brechtiano vulgar, pues se logra sin saber de Brecht y su teoría del teatro. Desde allí se autojuzga esa intención en este texto, un gesto de tergiversación situacionista, de desvío del sentido. Para construir la metáfora que no regresa, pues se instala realmente en el porvenir del sentido, que es donde todo se entiende. No aquí exactamente. Pero sí con esto, en definitiva. Sin metafísica. Sin distracciones. Ya que de esta forma se reconstruye el reportaje en un sentido más amplio que el inicial, al devenir repaso de lo dicho, repaso de lo inscrito y escrito. Una descripción inusual de lo inusual, desde la predectibilidad inmediata de las blogs y su contenido usual. Lo público de lo privado, que si es privado de verdad, nada público suele tocar o afectar, lo esquiva, del mismo modo en que el torero esquiva la embestida del toro que él mismo ha convocado. Para manifestar el dominio de lo privado en tanto realidad de la comunicación, que, así, al saltar hacia afuera de esta situación de completez, toca lo público y lo afecta transgrediéndolo, en tanto lo saca del espectáculo que nos distrae de lo en verdad privado. Y así sucesivamente.
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